Una oposición sandinista.

Hasta hace pocos meses, ciertos personajes de la política nicaragüense comían de la mesa con él, lo acompañaban en las tarimas coreando el «Gallo ennavajado«; abrazos, risas y tratos de «dame que te doy» bautizaban las reuniones entre discursos y memorias de la revolución. Estas mismas personas ahora dicen ser sus «opositores».

Por todos lados nos encontramos con rumores de que la autodenominada «oposición» son un cúmulo de sabandijas que no hacen más que seguirle el juego a Ortega y que son tan o más sandinistas que él mismo. Lo cierto es que la gran mayoría de ellos tuvo relaciones de alguna u otra forma con los Ortega-Murillo y no necesariamente diplomáticas o coyunturales, muchos lo apoyaron incluso en sus momentos más complicados. Llegaron hasta a ser mano derecha (o izquierda). Esto inevitablemente nos llevará a preguntarnos, ¿por qué son ahora su contraparte?, ¿quién gana más? y, lo más importante: ¿cómo llegaron hasta ahí?, ¿qué hacen en la palestra pública acaparando todos los espacios de la acera de enfrente al FSLN y su camaradería?, ¿están realmente al frente?, ¿es cierto que adoran a los mismos dioses? Veamos si podemos responder a todo esto.

La Alianza Cívica.

Si bien su conformación quedó a discreción de la Conferencia Episcopal de cara al Diálogo Nacional que el propio Ortega urgió, varios de sus miembros tienen una marcada trayectoria política sandinista que data, casi siempre, a la época de la revolución. Van, sin pena, identificándose con la «causa», apropiándose de la ola comunista que arrasó con Nicaragua.

Algunos de ellos fueron autores intelectuales de tal proyecto, como Carlos Tünnermann, miembro de aquellos conocidos como «Los 12», organización adjunta del FSLN, encargados de afianzar y propagar con palabras bonitas la doctrina marxista-leninista que ya el FSLN venía distribuyendo con balas y sangre por toda Nicaragua. ¿Quién no conoce el famoso «un fusil más otro fusil suman 2 fusiles»?, ¿quiénes creen ustedes que ideó la Asociación de Niños Sandinistas (ANS)?

Otros, en cambio, hasta hace pocos meses resultaron ser miembros de la Juventud sandinista, participando en actos de proselitismo político, gozando de los beneficios que bajan desde El Carmen sin oponer tanta resistencia a como ahora la aparentan. ¿Tan rápido cortaron el carné?

El empresariado.

Nicaragua entera es testigo de cómo eran (¿son?) de formidables las relaciones entre la empresa privada y el régimen de Ortega. Un matrimonio capitalista firmado sobre el socialismo del siglo XXI, el COSEP para hacer y deshacer a sus anchas con la economía y el partido se ocuparía de sus asuntos político-sociales, aunque en la práctica el acaparamiento de sectores económicos por parte de los sandinistas aumentaba exponencialmente sin que los empresarios opusieran resistencia. Probablemente algo saquen de ahí.

La relación entre la oligarquía capitalista nicaragüense y el gobierno del Frente es todo un entramado complejo, espeso y profundo que sufrió su aparente ruptura en abril 2018 junto a la insurrección. Sin embargo, pensar que una relación tan complicada y honda podría desintegrarse tan rápidamente es ilusorio y, a la postre, las acciones de éstos han golpeado menos a la tiranía que lo que han realmente apoyado a los nicaragüenses. ¿Paros?, ¿cuántos?, ¿cuánto duraron? Si Ortega y Somoza son la misma cosa, uno pensaría que la empresa privada estaría tan dispuesta a un cierre patronal de larga duración, como los que se dieron durante el gobierno de Anastasio II, pero es interesante notar su ausencia. A lo mejor la derecha deba reconsiderar su posición con respecto al capital.

Cabe dejar claro que no se está dejando en responsabilidad de los Obispos los altibajos que la Alianza ha sacado a luz. Entiendo que, en su sabiduría, lo que ellos buscaban era la mayor «representatividad» de sectores a la hora de conformar la contraparte negociadora. No obstante, quienes se dispusieron a escoger a los representantes se encargaron de poner en evidencia un sesgo político-ideológico. En lugar de hacer verdadero contrapeso a Ortega, se dispusieron a marcarle el paso a sus tácticas dilatorias, ¿por qué? Una vieja amistad, quizá.

MRS + AMS = UNAB

Hay un dicho popular que narra: «Gato no come gato». En la política actual lo podríamos traducir a: «Sandinista no mata sandinista». Cuando se anunció la conformación de la Unidad Nacional Azul y Blanco, se hizo como medida paliativa al descontento general nacional al ver cómo la situación deplorable en el país se estancaba y los actores que «representaban» al pueblo no hacían más que seguir rogando las faldas de la Chayo para que se reanudara el diálogo.

Nos ofrecieron el cielo con la tal UNAB; «¡unidad, unidad, unidad!» era su grito de guerra en medio del humo. Prometían cantando consignas. En la práctica, vinieron degenerando en una conformación de movimientos y facciones, progresismo e izquierdas varias imperando, liderados por los viejos comandantes.

Para nadie es novedad que los tentáculos del MRS están en lo profundo de la UNAB. Como «asesores» o como actores visibles están siempre los exguerrilleros como Tinoco, Torres o Téllez. A quienes cuestionen, arguyendo que el MRS es un partido opositor, valdría la pena instarles a pensar, ¿qué clase de gobierno es tumbado con sus propias ideas?, ¿en qué país se ha visto que a un gobierno de Izquierda se sostenga a una oposición izquierdista? Que el FSLN sea una facción Castrista-Stalinista y el MRS  una Gramsciana con retoques modernistas que lo refrescan, no los hace mutuamente excluyentes. Podrán variar los métodos, pero los lazos históricos y piñatezcos son más fuertes.

El otro pilar de la UNAB requiere seguirse de cerca. La conocida Articulación de Movimientos Sociales (AMS), nacida en el contexto de las protestas y conformada principalmente por feministas y activistas sodomitas, es la que acapara la mayor parte de la «Unidad». Su fundadora es la mentada exguerrillera Mónica Baltodano, tan sandinista como Daniel o la Rosario. No por nada estuvo a su defensa ante las acusaciones de violación por parte de Zoilamérica. Su agenda es clara y bien definida: aborto, derechos a los homosexuales y toda degeneración que a uno pueda ocurrírsele.

Recordemos que no fue Ortega quien penalizó el aborto, esa medida se acarrea históricamente desde gobiernos previos. Si toca despenalizarlo para adaptarse a las exigencias del poder, lo hará sin trastabillar. Es una estrategia política conociendo la cultura conservadora del nicaragüense. Acuérdense cuando el Ministro de la familia, allá por el 2014, pretendió proponer el matrimonio homosexual. Aquello no prosperó ante la presión social.

Si bien el Frente no es abiertamente progresista, no olvidemos que la Izquierda es camaleónica y sagaz. Si necesita transformarse, lo hará con tal de mantenerse oxigenado; por ello la brecha entre la AMS y el FSLN no es tan amplia a como muchos creen.

Este pequeño repaso sólo indica que sí, seguimos en mano de los bárbaros y bajo los bárbaros nos quieren mantener. Nadie de los amigochos pretende perder. Apuestan por salvar lo más que puedan y eso aplica para ambos bandos (si es que los hay definidos). Entregarse no es opción en ningún caso. ¿Hasta dónde llegaremos con este nuevo pacto?

El horizonte de escenarios es bien amplio y ese lo abordaremos más adelante porque amerita ser detallado. Sin embargo, una cosa es segura, los sandinistas de la oposición oxigenaron y continúan oxigenando a Daniel, entre otros métodos, a través del pacifismo recalcitrante. Le dieron herramientas suficientes para que la sapa consigna del “mi comandante se queda” se cumpliera, porque al menos lo tendremos aquí hasta el 2021.

No es que no se les pueda dar el beneficio de la duda, ni que se les niegue la opción de arrepentirse y cambiar, pero como dice el Señor: «por sus frutos los conoceréis» y hasta ahora, ¿cuáles han sido los frutos? ¿Por qué sólo hay espacio para la Izquierda en su «nueva Nicaragua»? La Derecha no tiene ni donde reposar la cabeza dada esta retórica increíblemente «orteguista».

No se trata de divisionismo, sino simple sentido común, apreciación general de la situación que nos atañe a todos. Aún así, sólo los mismos de siempre y sus nuevos adeptos quieren salirse con la suya.

Mientras sigamos confiando en el enemigo, la resistencia nunca empezará.

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