El sueño de Madame de Beauvoir.

Quienes me sigan por Twitter sabrán que, a pesar de ser yo un derechista muy derechoso, simpatizo con algunas causas del feminismo más radical. Tales serían la abolición del «trabajo sexual» -mi profesora de género me hacía soltar eso en lugar de prostitución-, la abolición de la pornografía, la exclusión del «colectivo trans» de cualquier coalición política, la criminalización total de la promiscuidad masculina (y la otra, obvio) y, lo que vengo a tocar, el ataque a la (¡HÍPER!)sexualización de las menores.

Miento un poco, sí. No todas las feministas radicales están involucradas en esas «luchas» que mencioné. Algunas están muy cómodas con la reducción de las mujeres a mercancía u objetos de deleite sin alma, engranajes del capitalismo. Otras están dispuestas a dejarse abusar por los hombres, en tanto estos se pongan vestido y tacones. Inclusive he llegado a oír a una que otra defendiendo a los promiscuos, todo que estos se llenen de enfermedades con otros de su clase. Con eso de la sexualización de menores, bueno, madame de Beauvoir no es que le hiciera mala cara a las «nínfulas» de Nabokov.

Vengo a hablar del asunto porque hace poco vi un tuit, de una cuenta que no mencionaré, discutiendo cómo cada vez más las niñas tienen menos infancia y están involucradas en ambientes lascivos -fiestas, bacanales-, vistiendo ropa provocativa, presionadas a emular un desarrollo sexual no consistente con su edad. Todo bien. Me parece un criticismo muy válido, pero eso está raro. Yo soy un reaccionario, retrógrada, lo que me quieran poner. ¿Será que estoy viendo la luz o es algo de oscuridad asomándose dentro de esta muchacha?

Lo segundo no puede ser, ¿verdad? Siendo ella feminista, muy feminista, tendrá que ser constructivista. Dígase, ha de ver al proceso de socialización como principal determinante de toda clase de desigualdad. De lo contrario sería una esencialista, es decir, una facha.

La edad es una desigualdad muy marcada, tal vez más que el género. Los niños no pueden hacer muchas cosas que los adultos sí. Los niños carecen de derechos que los adultos poseen y carecen de estos por supresión adulta. Y esto, además, ocurre por su condición de niños, determinada por su edad.

Ahora, es cierto que la edad es una realidad biológica, pero eso no tiene por qué cegarnos. El sexo también es una realidad biológica, pero la construcción social que la encasilla es el género y el género, según este análisis, priva de derechos a unos por sobre otros en base a la mera diferencia. Algo así ocurre con la edad, sólo que los departamentos de ciencias sociales -hasta donde yo sé- no le han dado nombre a la edad socializada. Además, así como podemos observar distintas expresiones de género existiendo a través del espacio (distintas culturas) y el tiempo (culturas extintas o estadíos anteriores de culturas vivas) que invalidan la hipótesis esencialista (según los departamentos occidentales de ciencias sociales, recalco), así también podemos observar distintas expresiones de la edad social en distintas culturas y en la historia. En algunas culturas los niños trabajan, pueden casarse, etc., en otras no; yendo al asunto sexual, la edad de consentimiento varía de entre unos 13 a 21 años sólo en el mundo occidental. Así más o menos es el asunto.

En teoría, esta muchacha no debería tener ningún problema con que las niñas utilicen ropa provocativa en ambientes lascivos. Es más, para mantener la consistencia de su rebeldía en plena revolución feminista, ella debería estar a favor de este despliegue voluminoso de falsa fertilidad, ya que atenta contra el statu quo occidental de sacralizar la niñez y retrasar el inicio de la vida sexual vía argumentos esencialistas de pureza, castidad, etc. Total la sexualidad no te define como persona, no es una medida de valor, ¿verdad? Así decían en los sesenta unos señores de cierto movimiento, hum… No recuerdo cómo se llamaba.

Si esto suena a un excesivamente elaborado argumento a favor de la pedofilia es porque lo es. Yo no lo avalo, pero si sos feminista y leés esto, de seguro pensás que sí, porque yo soy un reaccionario malo que quiere manchar el nombre del feminismo y las ciencias sociales. Madame de Beauvoir se revuelca en su tumba junto a Giles, Jacques, Jean-Paul y Michel. Pero analicemos el asunto una vez establecido este argumento. ¿Cuál es la refutación que utilizaría esta muchacha? Asumiendo su integridad moral intacta que la hace oponerse a la pedofilia, claro está. Yo no sé, porque no soy feminista, pero puedo dar rápidamente la visión reaccionaria:

La edad es un determinante biológico. Sin importar tu socialización, tu edad, al final, determina gran parte de tus cualidades, entre ellas tu juicio. Por eso no sos capaz de conservar autonomía real. Necesitás guía, necesitás protección y eso incluye a tu cuerpo, que no está listo para ninguna clase de sexualidad y, por tanto, esta ni siquiera debería serte mencionada como tal. Aun si tu cuerpo estuviese preparado (varía de población en población el momento), la esfera sexual debe ser reprimida lo más posible para mantener un camino recto de virtud y prudencia hasta que el juicio permita perpetuarlo sin guías. Así, también, es más probable el establecimiento de una buena relación de pareja, capaz de sostener sanamente a una nueva generación. Cualquier sociedad que se aleje de este esquema es un orden mórbido que degenerará en crueldad y sufrimiento como mínimo, colapso total como peor escenario. Véanse algunas sociedades islámicas.

Notemos, primero, que este argumento es muy dependiente de una esencia particular en la niñez. Es cándida, pura, sagrada inclusive. Es determinista: sos niño y eso va a ser un predictor muy grande de tu actuar. Todos te van a juzgar por eso en primera instancia. También es autoritaria: como niño que sos, tenés que ser guiado y aceptar tu guía. Hay una clara relación de desigualdad y de supremacía adulta. En resumen, es un argumento increíblemente derechista. Basado y rojopastillado.

Hay una variante de este razonamiento que posee connotaciones más religiosas, pero no es mi estilo y si sos feminista es probable que tampoco te agrade. Para ser constructivistas consistentes, sí, hay que avalar a la NAMBLA y hacer como los amigos de Simone: pedirle al gobierno que elimine las leyes de consentimiento. Si no hacés esto, bueno, en unos años la fascista retrógrada vas a ser vos, querida feminista. Así funciona esto, ¿o pensaste que el progreso se terminaba con vos? Seguro te burlabas de los tankies y les decías fachos de clóset, machos progres, etc. Y ahora pasa que se te va el tren del progreso. ¡Date cuenta!

Cuando las feministas critican la sexualización de menores, de una forma u otra, se adhieren a una idea de «menor» muy reaccionaria. Siendo ellas constructivistas, uno pensaría que su análisis de la situación sería uno en donde la edad -y las actividades asociadas a esta- son constructos sociales diseñados para invalidar experiencias/placeres, sacándoles del discurso general. De hecho, ya hay palabra para el asunto, «adultismo». Mi teoría es que, como esto es denigrante y ocurre más visiblemente en niñas, su juicio se va al otro lado y sacralizan a la niñez femenina porque esto de algún modo puede afectar a los varones, hacerlos ver como mounstros. Explico:

Resulta que, con el asunto de la edad, ellas son tan esencialistas como un señor que se queja de las quinceañeras en minifalda, sólo que, mientras el señor las culpa a ellas por degeneradas (usan menos que minifaldas), ellas lo culpan a él. Es el patriarcado, dicen.

La cuestión es que este señor hipotético es el patriarcado, el adultismo, la «cultura de la violación» también. Él quiere decirle a esa niña qué hacer con su cuerpo, «que se respete». Esto nos lleva a especular: tuvo que haber un evento que hizo al patriarcado pro-sexualización de menores, pero esto contradice la idea de que el patriarcado es un ente represor de la sexualidad y en especial de la sexualidad femenina. Tuvo que haber ocurrido algo, un suceso que revolucionara la forma en la que los occidentales perciben la sexualidad. Una revolución sexual, quizás podamos decirle. Espero que nadie ya haya tomado ese nombre.

Cierro recordándoles que la sacralización de los menores es una idea muy occidental. En otras culturas es normal ver a niñas casadas con viejos. Sólo Occidente se dio a la tarea de prohibir esto en sus tierras y en el resto del mundo. Podríamos decir que Occidente ‘civilizó’ a estas gentes en ese aspecto, pero eso sería racista. El proceso quedó inconcluso, sí, en nombre de la descolonización, los derechos humanos y todas esas palabras bonitas. Ahora estas costumbres vuelven a verse. ¡Tremendo enriquecimiento cultural! Está llegando a Europa incluso.

Tal vez todo esto sólo se trate de una idea cristiana muy deformada, pero creo que ya hablé de eso en otro lugar y no he sido ni el primero ni el mejor.

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