El neoliberalismo visto desde la reacción.

Recién salió en Lo Confidencial un artículo nefastísimo que Maya y yo sentimos la necesidad de comentar. Voy yo primero. No es que sea muy dado a las respuestas de este tipo fuera de uno o diez tuits de vez en cuando. El caso excepcional fue la respuesta a Madelaine porque por ella hago cualquier caso especial, pero resulta que tenemos un premio Nobel por acá que necesita ser procedido. Igual nosotros no somos nadie para hablar así de un premio Nobel, pero lo vamos a hacer de todos modos porque eso hacen los jóvenes, ir contra la autoridad. Vale la ironía.

Para entender qué es el neoliberalismo es necesario comprender primero qué es el liberalismo. Yo sé que me leen liberales en su mayoría, pero valdrá la pena refrescar la memoria. Yo fui un liberal también, así que creo que puedo explicar el asunto con competencia.

Básicamente, el liberalismo es una filosofía surgida en Inglaterra, con bases medio puestas en otros lados, a eso de los años mil seiscientos. Esta filosofía política considera como su base el concepto de la libertad, definida por los viejos liberales como la no intervención del estado en los asuntos del individuo, así como también el consenso de los gobernados como fuente de legitimidad de cualquier autoridad -vista como mal necesario en los círculos más moderados, como dragón al cual decapitar en los círculos más radicales- y abogan así mismo por la igualdad ante la ley. La teoría liberal también considera que las relaciones  pacíficas entre individuos no coaccionados son la vía hacia la riqueza; a gran escala hablan del mercado como la armonía espontánea de estas relaciones pacíficas. La filosofía liberal fue la principal justificación para revoluciones como la usonana (1776) y la francesa (1789). Esta última nos dio una perfecta suma del credo liberal: Liberté, égalité, fraternité.

Fue el modelo liberal el que rigió a gran parte del mundo occidental y su periferia desde la agonía y muerte del Ancien régime. Pero el liberalismo posee una característica muy interesante, y esta es lo rápido que es capaz de mutar. Citando a T.S. Eliot:

[El liberalismo] es algo que tiende a soltar energía más que a acumularla, a relajar en vez de fortificar. Es un movimiento no tanto definido por su fin como por su punto de partida; lejos de -en vez de hacia- algo definitivo. Nuestro punto de partida es más real para nosotros que nuestro destino y el destino probablemente presenta una imagen muy diferente una vez llegamos a él, desde la figura más vaga formada por la imaginación. Al sustituir instrucción por educación, promoviendo astucia en lugar de sabiduría, al arribista en vez de al calificado, generando una noción de avance cuya alternativa es la apatía sin esperanzas, el liberalismo puede preparar el camino para lo que es su propio negativo: lo artificial, mecanizado o brutalizado control que es el remedio apremiante para su propio caos.

Eventualmente algunos liberales, liberales protestantes debo añadir, se dieron cuenta de que estaba costando mantener la asabiya (lealtad, armonía, cohesión de la casta dominante) entre sus filas, así que empezaron a moverse. Su credo protestante, ya de por sí propicio a la acción política y a la histeria, fue haciéndose cada vez más secular y su fe en el capitalismo también menguó; ya no les era útil la libertad económica para minar las posiciones de los nobles porque lo más parecido a la nobleza existía gracias a la libertad económica.

Cuando los liberales se radicalizaron, las viejas virtudes degeneraron y lo que alguna vez fue caridad cristiana se convirtió en asistencialismo; lo que fue preocupación por los desprotegidos, acabó siendo odio a toda autoridad (a menos que esta sea una autoridad progresista); lo que antes era un sentido de fin, una escatología, hoy día lo observamos como pura histeria del fin ardiente de la tierra (¡EN 2030!); el pecado original devino en una maraña de condiciones sirviendo el mismo propósito: que si blanco, que si hetero, que si cristiano, ¡te tenés que arrepentir!; las ficciones legales de igualdad terminaron en dogmas que niegan la diversidad observable dentro de la humanidad. Ahora es una especie de cristianismo sin Dios, ahora es cristianismo cool.

Este proceso se da a finales del s. XIX e inicios del XX, pero no es algo que podás localizar en un sólo evento. Preguntar cuándo el cristianismo se volvió cool, cuando el liberalismo -de raíces cristianas- transmutó en el progresismo y se quedó atrás el resto de la línea es como preguntar cuándo exactamente empieza la raza humana. Podés hacerte una idea general, pero nada exacto. En el cuarenta y dos, los de Time Magazine tenían clarísimo el pedigrí:

Estos son los principales puntos de organización del nuevo programa super-protestante del protestantismo usonano para una justa y duradera paz después de la segunda guerra mundial:

  • Últimadamente, «un gobierno mundial de poderes delegados».
  • Abandono total del aislacionismo estadounidense.
  • Fuertes limitaciones inmediatas en la soberanía nacional.
  • Control internacional de todos los ejércitos y armadas.
  • «Un sistema universal de finanzas… planeado para prevenir la inflación y deflación».
  • Libertad de inmigración global.
  • Eliminación progresiva de todas las tarifas y cuotas restringiendo el comercio global.
  • Autonomía de todas las gentes colonizadas (con un mejor trato hacia el negro…

Con este cambio de credo, los liberales podían hacer más cosas, movilizarse, juntarse y construir (para ellos mismos), pero no fue suficiente el impulso. Luego de un par de generaciones, otros liberales fueron incluso más allá y empezaron a llevar al liberalismo a su conclusión lógica. No tuvieron que hacer mucho en realidad. Otra tradición intelectual, el marxismo, les ayudó. Hubo mucha migración intelectual del liberalismo más progresista (ya directamente progresismo) hacia el marxismo. Pero no todos se fueron. Algunos creyeron poder hacer una síntesis de las dos doctrinas, algo así como un capitalismo progresista, una economía social de mercado. Suecia, pues.

El señor Stiglitz comienza muy nefastamente esta pieza titulándola: Después del neoliberalismo. Teniendo nuestra breve historia del liberalismo, sí, podemos ver más críticamente qué significa eso. ¿Qué es el liberalismo para el señor Stiglitz? Lo define así:

…impuestos más bajos para los ricos, desregulación de los mercados laboral y de productos, financiarización y globalización…

Muy claro es. Sin embargo, a mí me parece que ahí está definiendo al liberalismo, a secas, sin el «neo». El liberalismo clásico -porque hay que distinguirlo de algún modo- más o menos ha sido eso desde hace quizá un siglo. Lo que es nuevo en las doctrinas liberales no es la desregulación de mercados ni los impuestos bajos. Lo que no existía en el reino de la filosofía liberal es otra cosa. El propio Stiglitz viene y nos lo aclara (negritas mías):

…lo que llamo capitalismo progresista, […] prescribe una agenda económica radicalmente diferente, basada en cuatro prioridades. La primera es restablecer el equilibrio entre los mercados, el estado y la sociedad civil. El crecimiento económico lento, la creciente desigualdad, la inestabilidad financiera y la degradación ambiental son problemas nacidos del mercado y, por lo tanto, no pueden ser resueltos, ni lo serán, sólo por el mercado. Los gobiernos tienen la obligación de limitar y delinear los mercados a través de regulaciones ambientales, de salud, de seguridad ocupacional y de otros tipos. También es tarea del gobierno hacer lo que el mercado no puede hacer o no hará, como invertir activamente en investigación básica, tecnología, educación y la salud de sus votantes.

Si algo es nuevo en el liberalismo, es esto. Es liberalismo porque mantiene la creencia en el mercado, en cierto tipo de libertad, en la igualdad y medio titubea cuando tiene que decir capitalismo, pero no es exactamente el liberalismo de antes, por eso los liberales clásicos de ahora intentan desligarse de este pensar.

Este liberalismo ya no considera al mercado sagrado ni a la democracia liberal como un sistema lo suficientemente igualitario. Puede ser crítico del capitalismo, pero no irse del todo con los comunistas. También descubrió que existe gente indeseable incapaz de prosperar bajo un sistema liberal, gente que se queda abajo por su propia constitución biológica, pero esto es una herejía sin lugar en el nuevo liberalismo, así que debe ser por otra razón que hay hez, debe ser la opresión. All Men are created equal, endowed by their Creator with certain unalienable Rights. Es el credo y de ese hoyo no podés salirte si te querés llamar liberal todavía, lo único que podés hacer es seguir bajando.

Los nuevos liberales decidieron que égalité y fraternité tienen primacía sobre liberté. Tal vez por eso los viejos liberales los nieguen, pero cladísticamente vienen de ahí. No es que estos señores sean unos visionarios, es que los demás liberales se quedaron atrás, no supieron aplicar su filosofía hasta sus máximas consecuencias y los que creyeron haberlo hecho entraron en contradicción.

Bajo el liberalismo no puede haber ninguna jerarquía si querés ser consistente porque toda jerarquía supone poder -¡y diferencia!- y el poder sin consentimiento es ilegítimo. Siendo que el consentimiento está condicionado por múltiples factores culturales, más que todo relacionados a la percibida ‘opresión’, sólo las castas más altas son capaces de dar consentimiento explícito, sin trabas, por tanto es necesidad levantar a estos de abajo quienes, recordemos, son exactamente iguales a los que están arriba, envestidos por su creador con derechos inalienables y yara, yara, yara.

En este agujero, algunos van tan lejos como para oponerse a la fraternité tanto como a la liberté, al final la autoridad es poder y para luchar contra el poder necesitás violencia, ¿no? Además, no puede haber libertad si tu sociedad te impone valores, costumbres, si sos sometido al ostracismo por conductas que al grueso no agraden y que, aparentemente, no dañan a nadie; entonces la posición liberal es también cambiar la sociedad.

Yo no soy liberal porque esta clase de ideas me parecen sinsentidos y las formas degeneradas que han tomado van más allá, son inmorales incluso. Yo creo que el hombre debe ser libre, pero no puede haber libertad si no es fuera de un orden; no es libre el hombre con miedo a salir a la calle porque falta orden; no es libre el hombre en la selva pensando en los animales salvajes que pueden matarlo; no es libre alejado de su raíces y de su sociedad, sólo está perdido y alguien perdido no es libre. Yo creo que los hombres no son iguales porque es un hecho observable que no es así y los conocimientos modernos nos dan más profundidad sobre esta creencia orgánica; tampoco corre magia en nuestras venas que nos otorga garantías automáticas de la nada, a mi parecer eso te lo ganás si trabajás con la autoridad, haciéndola así más relajada y más dispuesta a garantizarte beneficios. Yo creo que la armonía humana no es un estado natural subyugado por la civilización, sino un producto de la propia civilización, que aplaca los humores insostenibles, bestiales, o los pone a mejor uso.

El neoliberalismo entendido de este modo no es la vieja actitud de dejar en paz al comerciante, actitud que ha probado ser más destructiva para la derecha que para la izquierda, sino todo el sistema que acaeció al ser derrocada la línea principal del liberalismo por la entrada progresista. Fue este cambio doctrinal el que nos llevó al camino de locura económica que hoy conocemos tan bien y todo lo que Stiglitz señala como culpa de este «neoliberalismo» de libre empresa es más atribuible a nuestro concepto, el que él defiende.

Parece loco, pero Stiglitz considera que necesitamos más de esto que venimos recibiendo sin parar desde hace setenta y pico años, a pesar de que las consecuencias, él mismo nota, han sido desastrozas, ¿o es que no es la globalización la causante de la ola de ONGs abogando por el aborto legal, los feminismos, el ambientalismo patológico, la sodomía rampante y demás artefactos del imperio estadounidense? El progresismo sólo es el reflejo cultural de la doctrina económica globalista. Esto no es marxismo cultural, en Corea del norte no hay departamentos de diversidad ni transexuales postulándose, lo que tenemos en frente es liberalismo tardío: neoliberalismo.

Que Confidencial avance esta clase de ideales es, como mínimo, inescrupuloso, pero no podemos esperar mucho de ellos. Ya sabemos a quiénes juran lealtad y con qué mano escriben. Aplicar capitalismo progresista es apostarle de nuevo al sistema de Ortega, al asistencialismo de mercado. Es una manera de generar una casta leal, al final. Confidencial sacando esto es sólo una gotita en el tanque bioleninista que el MRS viene cultivando desde su cisma con el sandinismo hegemónico.

Con respecto al nacionalismo de la ‘extrema derecha’ (viejos liberales, no más), es imposible y hasta insidioso de parte de don Stiglitz llamar a estos proyectos ‘fallidos’. Creo que no debo recordarle la intensa agresión que los regímenes nacionalistas confrontaron en todos los frentes desde su creación, del complot internacional entre liberales y comunistas para pisotearlos, de la posterior demonización de sus figuras a tal punto que hoy día siquiera proponerlos es visto con desdén. Estas acciones no fueron simples bloqueos económicos como los que ahogan a los países socialistas, estas acciones fueron guerras de agresión, bombardeos despiadados, genocidios olvidados por la historia.

Yo no defiendo todas las facetas de estos regímenes, pero sí soy partidario de estudiarlos con la objetividad que merecen, de sacar lo bueno y esencial, o al menos llevarlos con el mismo trato que recibe el comunismo, idealismo indudablemente peor. Decir que fueron modelos fallidos es como romperle las piernas a alguien y burlarse porque no puede correr. Si la realidad pre-guerra de estas viejas naciones nos presenta un escenario económico muy positivo, sólo puedo especular lo bien que habrían evolucionado de no ser por la depredación yanqui.

Así que bueno, ninguno de los dos modelos -el viejo liberalismo contra el progresismo moderno- son efectivos para mantener un país soberano y fuerte ante influencias extranjeras y ante la subversión. Sirve el primero para crear provincias usonanas y el segundo para generar lealtad partidaria y desestabilizar todo, de modo que te convertís en una provincia usonana con marchas del pride, aborto legal y mes de historia negra, ¿qué modelo hay que tomar entonces? Eso lo veremos luego, mientras, Maya quiere comentar también.

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